Frases sobre lactancia materna y un tirón de orejas a Primark

En plena marea de  protestas y movilizaciones en todas las redes sociales, motivada por la expulsión de una mamá que daba el pecho a su bebé en una tienda de la cadena Primark, creo que poco más puedo ya aportar a todo lo manifestado en la blogosfera, twitter, facebook, etc.

¿Qué nos ha pasado a los humanos, que hemos creado sociedades donde dar el pecho a un bebé puede ofender a los demás? Es triste que aún haya personas que se escandalicen por esto. Yo nunca tuve ningún problema durante los meses que amamanté a mi peque, por lo que quiero pensar que la mayor parte de la gente tiene sentido común, lo ven como algo natural y comprenden que el instinto de un bebé no entiende de “protocolos” ni “horarios” ni “lugares inoportunos” ni personas “deshumanizadas”.

Navegando hace un tiempo por el blog de Suavinex, el Club de las Madres Felices, encontré este post con frases sobre la lactancia materna que me pareció precioso: hoy lo comparto con vosotr@s con mucho cariño!

  • “Puede que la lactancia no sea la mejor opción para todas las madres, pero es la mejor opción para todos los bebés”, de Lavinia Belli, de “La Liga de la Leche de Noruega”.
  • “Un punto de unión único y especial después de una separación tan brusca como es el parto”, de Estela.
  • “Lo mejor de ti en el mejor de los envases”, de Alejandra.
  • “Desde el comienzo, lo más sano, rico y natural; para ti lo mejor del mundo, con todo el amor de mamá”, de Alejandra.
  • “Si existiese una vacuna con los beneficios de la lactancia materna, los padres pagarían lo que fuera por comprarla”, de Carlos González, pediatra autor del libro “Un regalo para toda la vida”.
  • “Compartir alimento, ternura, miradas, olores, sonrisas, caricias, juegos, contacto piel con piel, amor, sosiego, tranquilidad…”, de Inés.
  • “La lactancia es la fuente de la vida”, de Ana
  • “La lactancia es el cordón umbilical que nos mantiene unidos; es el amor y la sangre que corre por nuestro ser”, de Ailin Salguero.
  • “La lactancia no aprisiona. La lactancia conecta, llena y libera”, de Rocío Ramírez.
  • “La lactancia provee la seguridad emocional para el inicio de vida que necesita todo ser humano”, de Mari Castillo.
  • “Tibio amor con sabor a leche, te regalo mi alimento cultivado en el alma”, de Claudia Farías.
  • “La lactancia es el vínculo de amor que vuelve sanos, fuertes y felices a nuestros hijos”, de Montserrat Caraccioli.

(Fuente; Frases célebres sobre la lactancia | El Club de las Madres Felices.)

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Papás y mamás brillantes

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Vaya tema el de hoy… Educar a mi hija es sin duda el reto más difícil que tengo en mi vida, y seguro que todos los papas y mamas sienten lo mismo. Cada día es importante en este proceso, porque somos su punto de referencia, y aprenden observando nuestro comportamiento, nuestros valores, nuestras actividades, nuestras relaciones con los demás…

Muchas veces nos surgen dudas: “¿lo estaremos haciendo bien?” y buscamos respuestas en nuestra propia experiencia, recreando cómo nos educaron a nosotros. Otras veces encontramos pautas y guías en algunas lecturas que nos puedan recomendar… En este caso, he encontrado este artículo en ABC que me ha parecido muy inspirador así que lo publico a continuación por si os resulta interesante:

Siete hábitos para conseguir que tu hijo se convierta en un joven feliz, seguro e inteligente.

Los niños no necesitan padres gigantescos sino seres humanos que penetren en sus corazones. Algunos estarán de acuerdo en aplicar los siete hábitos que recomienda el psiquiatra y psicopedagogo brasileño Augusto Cury en su libro «Padres brillantes, maestros fascinantes». Otros, sin embargo, se sentirán muy incómodos cuando lean consejos como hablar a los hijos de nuestras propias tristezas y frustraciones para crear un vínculo paterno filial sólido y fuerte.

Este experto propone fórmulas muy novedosas para educar a futuros jóvenes felices, seguros e inteligentes, convencido de que ahora las nuevas generaciones están enfermas, son personas consumistas, pasivas y que han heredado pensamientos negativos. Perio todo puede cambiar, según Cury, a través de la inteligencia emocional y de la dinámica de los pensamientos.

Él propone siete hábitos para lograr que los hijos se conviertan en esos jóvenes felices partiendo de su relación con los padres. Y para eso los progenitores deben convertirse en padres brillantes: permitiendo que su hijo le conozca; alimentando la personalidad del niño; enseñarle a pensar; preparándole para las dificultades de la vida; dialogando con él; contándole historias que encierren hermosas lecciones de la vida y no rindiéndose nunca en su educación. Una máxima define toda esta filosofía: «Los niños no necesitan padres gigantescos, sino seres humanos que hablen su lenguaje y que sean capaces de penetrar en sus corazones». Estos son los consejos para lograrlo:

1. Los buenos padres dan regalos, mientras que los padres brillantesdan todo su ser.

Los padres buenos hacen fiestas de cumpleaños a sus hijos, les compran zapatos, productos electrónicos… los padres brillantes les regalan sus experiencias, su tiempo, su historia… les permiten que les conozcan.

Comparta con su hijo sus emociones, cuénteles sus aventuras, sus sueños, sus frustraciones, los momentos más felices de su vida, y también los más tristes… Es una forma de educar las emociones…

2. Los buenos padres alimentan el cuerpo, mientras que los padres brillantes alimentan la personalidad.

No basta con alimentar físicamente a los hijos, de forma sana y equilibrada. También hay que alimentar la personalidad y ofrecer una nutrición psicológica. Los padres brillantes quieren enriquecer a sus hijos también con inteligencia y emociones.

Desarrolle en su hijo la capacidad crítica, así podrá elegir y decidir de forma libre. Alimente su inteligencia y transmítale entusiasmo, alejando el pesimismo.

3. Los buenos padres corrigen los errores, mientras los padres brillantes enseñan a pensar.

No se haga experto en criticar una conducta inapropiada de su hijo, sino en hacerle reflexinar. Las reprimendas no funcionan.

Sorprenda a su hijo diciéndole cosas que no espera y reaccionando de forma diferente ante sus errores. Por ejemplo, si le grita, usted permanezca en silencio, relajado, y dígale: «Nunca esperé que me ofendieras de esta forma. A pesar del dolor que me has causado, te amo y te respeto mucho». Dejele reflexionar. Así sacudirá los cimientos de su agresividad.

4. Los buenos padres preparan a sus hijos para el aplauso, mientras que los padres brillantes les preparan para el fracaso y las dificultades de la vida.

Estimule a sus hijos a tener metas, éxito en la escuela, en el trabajo y en sus relaciones sociales. Pero vaya más allá: ayúdele a no tener miedo de sus fracasos.

5. Los buenos padres hablan, mientras los padres brillantes dialogan como amigos.

Dialogar es la forma de adquirir los hábitos anteriores. Por lo menos, una vez a la semana deberíamos dialogar con nuestros hijos: para que puedan hablar de sí mismos, de sus aflicciones, dificultades…

6. Los buenos padres dan información, mientras que los padres brillantes cuentan historias.

Se capaz, astuto y cuente historias a su hijo de donde pueda extraer hermosas lecciones de la vida a través de las situaciones y cosas más simples. Las historias, los cuentos amplía el mundo de las ideas, ventila las emociones y diluye la tensión.

7. Los buenos padres dan oportunidades, mientras que los padres brillantes nunca se rinden aunque los hijos les desilusionen, cometan errores o se pierdan en crisis profundas.

Nadie se gradúa de la tarea de educar.