DIY: Idea para regalar a un bebé recién nacido

Bebé a la vista!!! Si pronto vais a conocer a algún recién llegad@ al mundo, de esos chiquititos que dan ganas de comérselos de lo tiernos que son, fijáos qué detalle tan original (y útil) para regalarle. Se trata de formar unos pastelitos con bodies de colores y calcetines, y presentarlos en su correspondiente cajita de cupcakes! Elegid las prendas en colores cooordinados, ya sea muy vivos como en las imágenes del “paso a paso”, o en tonos claritos o neutros.

Personalmente creo que es más útil, si el bebé ya ha nacido, regalar una talla de 3 o 6 meses, ya que seguramente para las primeras semanas sus papis ya tengan ropita suficiente. Si el regalito es para una fiesta “babyshower” antes de que haya nacido el bebé, entonces sí puede ser una talla más pequeñita.

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Espero que os haya gustado la idea y si algun@ se anima me encantaría recibir vuestras fotos con el resultado!!

Hasta el próximo post!

Fuente: http://club.chicacircle.com

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¿Cuándo le saldrán los dientes a mi bebé?

¿Cuándo le saldrán los dientes a mi bebé?

En esta foto podéis ver aproximadamente el orden en el que usualmente van apareciendo los dientes de los bebés. Los primeros comienzan a salir entre los 4-6 meses, no obstante, cada bebé es un mundo, y aunque es menos frecuente, se considera perfectamente normal que el primer diente no aparezca hasta los 10 o incluso 12 meses. Mi bebota no tuvo dientes hasta los 10 meses, aunque le salieron de golpe 4 arriba y 4 abajo… Pero que nadie se preocupe que a todos los bebés les terminan saliendo… O conocéis a alguien que se haya quedado sin ellos? Por ello, aunque no existe una ciencia exacta sobre esto, me ha parecido bien esta fotografía porque puede servir de guía para hacernos una idea!

(Foto: Pinterest)

Mi experiencia con la lactancia materna: Los primeros días

La semana pasada comencé con una peque ña introducción sobre mi experiencia amamantando a mi bebota en este post, en el que os comentaba que a pesar de algunas dificultades que surgieron al principio, con buena información y apoyo, la lactancia materna fue exitosa y muy positiva para la bebota y para mí.

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Pero quería contaros, de forma más amplia cómo fueron los primeros días, porque seguro que muchas y muchos de vosotr@s os sentiréis muy identificados con las situaciones que vivimos, y quizá os pueda ayudar leer nuestra experiencia.

Mi bebota (entonces bebita) nació casi a medianoche, y unos pocos minutos después de haberle visto la carita por primera vez la matrona que me asistió en el parto me la acercó ya arropadita para que la pudiera poner al pecho. Los peques, que tienen un instinto tan brutal, saben perfectamente lo que tienen que hacer y en cuanto la bebota se acercó al pecho, abrió la boca y se enganchó como si lo llevara haciendo toda la vida… La sensación no fue molesta en absoluto, notaba una succión (como cuando te hacen un chupetón, no disimules, que todos hemos pasado por eso, jajaja) pero son momentos tan emocionantes que aunque me hubiese pegado un “bocao” ni me hubiese dado cuenta. Sólo podía admirar a mi pequeña. Estuvimos así, tranquilamente los tres, piel con piel, cerca de una hora más, hasta que la matrona llegó y me dijo que no podía tener a la peque “tanto ra

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to ahí enganchada” porque luego decimos que nos “salen grietas” (¡!¡!), que como máximo la tuviera “10 minutos en cada pecho”. Una que poco sabía sobre la lactancia materna a excepción de que es “a demanda”, pues registra el comentario y no le da más importancia… Pero claro, si alguien que no sabe esto la hace caso… Pues ya no practica Lactancia a demanda, sino Lactancia a lo “Rottenmeyer”.

La primera noche la peque estuvo cada poquito rato enganchada, descansaba unos minutos (sin soltarse no vaya a ser que luego no encuentre la teta) porque succionar es un esfuerzo tremendo para ellos al principio! y de hecho se quedaba dormidita así… Y llegó mi primer “problema”… Cómo te quitas una lapa que está dormidita con tu teta enganchada y haciendo el vacío!? Lo intenté pero claro, en el momento que notaba que yo me retiraba un poquito, la minilapa pegaba un par de succiones con fuerza y no había manera… Como era de madrugada, tuvimos que llamar a la enfermera de la planta para que me ayudase! jajaja! Menos mal que estarán acostumbradas a todo porque esto de ser primeriza te genera unas dudas tremendas… Y así pasamos la primera noche juntos, en cuanto ponía a la peque en la cunita, protestaba y lloraba, sólo estaba bien mamando y cuando ya se soltaba exhausta, en brazos de mamá. 

A medida que iban pasando las horas y se sucedían las tomas, reconozco que empezaba a dolerme el momento del “enganche”. De tal forma que cuando Ana ya tenía 24 horas, yo ya empezaba a tener principio de grietas y recordaba las palabras de mi matrona de la preparación al parto (de la que luego os hablaré) diciendo “si os duele es que no se está enganchando de forma correcta” y mi Pinkstyno ya tuvo que irse a la farmacia a comprar unas pezoneras, porque yo no quería no oir hablar del biberón. Probamos con las pezoneras, y os juro que aún no habían pasado 5 segundos cuando decidí no usarlas… Fue mucho peor! En el hospital las enfermeras pasaban a vernos pero no había ninguna con conocimiento especializado en lactancia materna, es decir, ellas quieren promover la lactancia porque se conoce que esa es la política del Hospital, pero no eran expertas en este tema, por lo que sus consejos fueron un poco básicos!

También tuvimos la duda sobre el hecho de si yo tenía o no tenía el “calostro”(fluído espeso de color amarillento con una gran cantidad de nutrientes, defensas y vitaminas para alimentar al recién nacido en sus primeras horas), porque al estar la bebota tanto rato tomando el pecho, pues es inevitable el clásico “es que igual no tienes leche”… Y entonces tú, “recién paría” y con tu nueva vida patas arriba, te preocupas y empiezas a pensar que es eso, que no tienes leche. Yo comprobé que algo de calostro si salía, pero lo que no sabía es si era suficiente o no. Preguntamos una vez más a las enfermeras, que intentaron explicarnos que un bebé recién nacido tiene el estómago del tamaño de un dedal, y que con un poquito que tomen es todo lo que necesitan. También me dijeron que como la digieren rápido, era normal que quisiese mamar cada poco… Así que bueno, así seguimos unas horas más.

joven-madre-gerrit-douLlegó la tarde, y empecé a darme cuenta que la bebota estaba un poco más caliente de lo normal (llevaba con ella día y medio, pero ya pude darme cuenta de esto, chicas, el instinto maternal es espectacular y sorprendente… hacedle caso!). Se lo comenté a las enfermeras, que vinieron con el termómetro y comprobaron que sí, que la peque tenía fiebre, 38 grados y unas décimas… Nos dijeron que lo más probable es que estuviese un poco deshidratada y que si nos traía un biberón con un poquito de leche… Por supuesto, ante esta situación, le dijimos que sí. Cuando la enfermera entró por la puerta con “eso”, con mi enemigo el biberón, ese indeseable que al final se había salido con la suya, pensé que eso era todo lo que había durado mi intento de criar a mi pequeña con leche materna… Ella se lo tomó, y al ratito comenzó a bajarle la fiebre. 

Afortunadamente, la bebota volvió a engancharse al pecho sin problemas, aunque desde ese momento el “enemigo” biberonil acechaba desde la mesita y ya se había ganado a varios cómplices (entre ellos el padre de la criatura) que no perdían ocasión para dejar caer un “¿le damos un poco de biberón por si acaso?” cada dos por tres… Así que esos primeros momentos son de una incertidumbre total, entre las molestias por las grietas, las mil dudas sobre la calidad y cantidad de la leche, y el entorno que no comprende tu persistencia con el tema de la teta, pues se hace difícil. 

Nos dieron el alta y así seguimos un par de días más, pude notar cómo el calostro se fue volviendo leche en esos días, pero seguía teniendo molestias al poner a mi pequeña al pecho. Hasta que al quinto día recordando las palabras de Sagrario, la matrona del centro de salud donde asistí a la preparación al parto, diciendo “ante cualquier duda con la lactancia, venís, no hace falta ni que pidáis hora, venís directamente a verme”. Y eso hice, me cogí a la peque y nos fuimos a verla, porque o alguien me ayudaba con el tema de las grietas y las dudas, o estaba a punto de tirar la toalla… ¡Menos mal que fuimos! Sagrario estuvo con nosotras casi dos horas, primero me curó las grietas de los pezones, que en ese momento, ya tenían costra. ¿Cómo lo hizo? Con una gasa humedecida en suero, fue humedeciendo la costrita que había formado la grieta y retirándola. Reconozco que es algo que si te lo hace otra persona mejor, porque molesta un poco. Pero fue mano de santo, a partir de ahí, me explicó bien el tema de la postura, que el pezón debía esta colocado completamente recto (apuntando la boca del bebé en línea recta) cuando acercamos al bebé, porque si el pecho está hacia arriba o hacia abajo, no quedará enganchado correctamente. Lo intenté varias veces, retirando a la peque cuando no se había cogido bien, y ya pude comprobar que efectivamente, la colocación del pecho respecto a la boca del bebé era crucial, y noté cómo no sentía dolor… Quedamos para el día siguiente, y de nuevo nos dedicó un buen rato para enseñarnos varias posturas. Insistió mucho en que practicase la postura de dar el pecho tumbada, puesto que así podemos descansar, y además no sentimos tantas molestias con los puntos de la episotomía, como ocurre si damos el pecho sentadas. Una postura que utilicé muchísimo los primeros días, y durante toda la lactancia por las noches. Además, me confirmó que dando el pecho al bebé no existen horarios. Que el bebé sabe lo que tiene que tomar, que es mejor esperar a que se suelten solos. Y me volvió a dejar claro que del pecho obtienen no sólo leche, sino mucho más. Para ellos es un consuelo estar tan cerca de mamá, así que es normal que se duerman de puro gustito!! Así que estas conversaciones me dieron mucha seguridad para continuar con la lactancia, y tener claro que aunque amigos o familiares te intenten ayudar comentando si tu leche es mucha o poca, si alimenta o no, etc. sólo tenemos que hacer caso a las indicaciones del pediatra que es quien controla el peso del bebé, y es el único indicador (además de lo que nos dice nuestro instinto) de que el bebé se está alimentando correctamente.

En resumen, como no siempre va todo rodado en esto de la lactancia, es vital que los padres primerizos podamos contar con el apoyo y conocimiento de profesionales que conozcan con profundidad el tema, ya que así nos ayudarán a tener éxito en nuestro intento de crianza con leche materna, y a sentirnos seguros de que lo estamos haciendo bien. Porque muchas veces las dificultades no son físicas, nuestras dudas sobre si lo estamos haciendo bien también pueden empujarnos a tirar la toalla.

Así que mucho ánimo a las mamás primerizas que tengan alguna dificultad o alguna duda sobre dar el pecho a sus bebés. Buscad ayuda en vuestras matronas, o en asociaciones pro-lactancia que tienen asesoras expertas y así encontraréis soluciones y experiencias que os animarán a seguir con la Lactancia Materna, y comprobaréis que es maravillosa.

Y si después de intentarlo, no es posible, no pasa nada… No somos peores madres ni mucho menos, por alimentar a nuestros bebés con biberón, así que no lo sintáis así.

En próximos post os contaré cómo conocí la existencia de las “crisis de lactancia” o “picos de crecimiento”. 
Gracias por leerme y no dudéis en hacerme llegar vuestros comentarios o dudas! 

Compras low cost: en el Mercadillo

“Hoy lo estoy regalando! Llévate las camisetas de dos en dos como los donuts!” 

“¡Collares de plata de la güena, de la que no se pone fea!”

“¡Plantillas para los metatarsos y las cositas malas que tienes en los pies!”

Esto es marketing de toda la vida, el de los vendedores ambulantes, jajaja! Qué gracia tienen! Hace unos días los Pinkstynos estuvimos dando una vuelta por el Mercadillo, toda una experiencia! Nos gusta ir de vez en cuando porque podemos encontrarnos algún que otro chollito que, en época de crisis, es siempre bienvenido. Y además, pasamos un buen rato con las ocurrencias de los vendedores, son muy ingeniosos.

En un mercadillo se puede encontrar de todo. Desde los puestos de frutas, verduras o encurtidos, hasta ropa y zapatos, pasando por alfombras, sartenes, ferreterías, bolsos, complementos… Haber, hay de todo…Luego ya lo que cada uno quiera buscar y rebuscar porque es un mundo por explorar!!

Yo iba buscando unas cuñas de esparto para el verano y tuve la suerte de encontrar las que me gustaban, de una empresa española. La bebota encontró unas zapatillas de loneta, de empresa española también, que le vienen estupendas para ir a la guarde, al parque, de excursión… Y también unos vestiditos para ir fresquita y mona, son sencillitos está claro, pero la tela es linda y al precio que estaban… perfectos! Y por último, tras dar muchas vueltas en muchas tiendas buscando un bolso de fiesta en color fucsia para una boda que tengo en Junio, resulta que lo fuí a encontrar allí, y un precio… sublime! 

Cómo? Que queréis fotos? Acaso no os lo creéis? Pues vuestros deseos son órdenes. Aquí os dejo las compris y sus precios:

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Así que no subestiméis los mercadillos, porque os pueden sorprender! 

Bebés de alta demanda (también llamados bebés de alta necesidad)

Imagen¿Y eso de bebés de alta demanda qué es? ¿Que piden muchas cosas a los Reyes? Noooooooooooooooooooooo!!! ;-PPPP

Comienzo la sección de Bebés y Maternidad con este tema, porque mi pequeña hijita fue uno de ellos, y hasta que descubrimos que se tratan de bebés con características especiales pasaron unos meses y muchas agonías mentales!

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